El modelo de internacionalización a través de Franquicia. Ventajas y Desventajas de la Franquicia como forma de entrada.

Según nuestra opinión el modelo de internacionalización vía franquicia es muy interesante siempre y cuando se den los requisitos necesarios para su aplicación. En algunos casos puede ser más aconsejable utilizar otra forma de entrada y ello irá en función de una serie de variables, que en principio, y sin pretender realizar una lista exhaustiva, sino meramente enunciativa, serían las siguientes:

Variables internas (Objetivos de la Empresa; Tipos de bienes; Recursos disponibles por la empresa; Grado de Internacionalización; Grado de conocimiento del mercado exterior)

Variables Externas (Competencia existente en el mercado de destino; Barreras o incentivos ofrecidos por el Gobierno del mercado de destino; Características del mercado de destino; Riesgo del mercado de destino)

El Franquiciador tiene la posibilidad de entrar en un Mercado de la mano de un Franquiciado local que conoce el entorno en el que el negocio se desarrollará. Podrá, por decirlo de alguna manera, utilizar los recursos intangibles de dicho Franquiciado que a buen seguro le servirán para disminuir el riesgo, “desembarcando” en el mercado local de destino realizando un posicionamiento que le permitirá utilizar todos los elementos de su Negocio, léase Marca, know how, etc. con una inversión mucho menor que la que necesitaría para establecerse directamente.

Identificación de las ventajas:

-El Franquiciador, dueño de la marca, know how, nombre comercial, etc. percibe un canon de entrada y un royalty periódico que le abona el Franquiciado a cambio de la cesión de dichos elementos, lo cual constituye una interesante Rentabilidad. Lo anterior le permite seguir siendo el propietario del negocio y tener el control sobre el mismo.

-Considerando que la Franquicia se perfecciona vía contrato (relación contractual de tipo mercantil) otra de las ventajas que tiene el Franquiciador es la posibilidad de Resolución del mismo en caso de incumplimiento por parte del Franquiciado de sus obligaciones.

-A su vez el riesgo de gestión y la inversión a realizar son mucho menores que en el caso de una entrada directa como por ejemplo la apertura de Oficinas, depósitos, filiales o planta industrial propia en caso de productos.

-Como señalábamos anteriormente otra ventaja, que para nosotros es determinante, es que el Franquiciador podrá aprovechar todo el conocimiento del mercado de destino que tiene el Franquiciado.

-A mayor abundamiento la entrada en el mercado podrá ser mucho más rápida que en el caso de una inversión directa y en muchos casos se podrán sortear barreras de entrada.

-Menores costes de personal. Además Se pueden realizar grandes economías de escala a nivel de fabricación, compras y costos.

-Ultima pero no por ello menos importante y en palabras de Carlos J. Gelmetti <<Cómo convertir a una Pyme en global –Management Herald Febrero 2007->> “Se lleva a cabo una penetración de mercado a través de una presencia directa sobre el consumidor” lo cual según entendemos nosotros permite también una mayor notoriedad y presencia en el mercado.

Identificación de las desventajas:

-Para nosotros la mayor desventaja de este modelo de entrada, en muchos caso derivada de una transmisión del know how defectuosa, es que el Franquiciador si bien tiene un alto grado de control no puede obviar las consecuencias de una gestión gerencial del negocio defectuosa por parte del Franquiciado.

-Además cabe una eventual pérdida de contacto directo con el mercado y de información sobre el mismo.

-Por otro lado cabe el riesgo de que el Franquiciado una vez adquirido el know how y asimilado el mismo emprenda una aventura empresarial por su cuenta. Riesgo, por tanto, de Competencia Desleal.

-Si bien apuntábamos como ventaja el hecho de estar ante una relación contractual de tipo mercantil ello también puede ser un inconveniente pues no existe una dependencia Jerárquica de tipo Laboral y enlazando esto con la primera desventaja pueden darse situaciones no deseadas en las que es difícil encontrar soluciones, rápidas y correctivas.

En su consecuencia, siendo, en nuestra opinión, las ventajas mayores que las desventajas es muy importante no solamente la adecuada selección del Franquiciado sino el apoyo constante al mismo para que el negocio funcione en beneficio de ambas partes.

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Global Financial Stability Report Este informe sobre la estabilidad financiera, elaborado por el Fondo Monetario Internacional, presenta evaluaciones semestrales de los mercados y la financiación de los países emergentes desde una óptica global

El análisis publicado en este Informe sobre la estabilidad financiera mundial (Global Financial Stability Report, o GFSR) muestra que, a pesar de que recientemente la evolución de los mercados financieros ha sido favorable, los riesgos para la estabilidad financiera se han recrudecido desde la edición de abril de 2012 del informe, como lo demuestra el hecho de que la confianza en el sistema financiero mundial es muy frágil en este momento. Aunque los nuevos esfuerzos sustanciales realizados por las autoridades europeas han mitigado los temores más serios de los inversionistas, la crisis de la zona del euro sigue siendo la principal fuente de inquietudes. La percepción en cuanto a los riesgos extremos que podría desencadenar una redenominación a una nueva moneda ha llevado a replegar las exposiciones financieras privadas a los países de la periferia de la zona del euro. La fuga de capitales y la fragmentación del mercado resultantes socavan los cimientos mismos de la unión: mercados integrados y una política monetaria común eficaz…………

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La salvación de las empresas españolas está… fuera de España

Con el consumo interno paralizado, las empresas españolas están encontrando en las exportaciones su principal salvavidas para atenuar el zarpazo de la crisis. Las cifras de comercio exterior se han disparado en los años de crisis, pero, incluso ahora que el crecimiento empieza a atenuarse, las compañías que más exportan salvan mejor sus datos de facturación y destruyen menos empleo.

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Aguilas, Nidos y PIB mundial

A veces hay términos o mejor dicho acrónimos que ya de por sí nos llaman la atención. Si, además, hacen referencia a un tema que nos interesa, dicha atención aumenta considerablemente.

El acrónimo EAGLES  (Emerging and Growth Leading Economies) acuñado a finales de 2010 por  BBVA Research, hace referencia a una serie de países que forman parte de lo que hoy denominamos las Economías emergentes. Dentro de dichos EAGLES, se encuentran los países BRIC otro término que hoy en día es de común utilización, tras su creación. Y ello por no hablar de los países que están en el Nido NEST.

Tal y como se detalla enhttp://www.bbvaresearch.com/KETD/ketd/esp/nav/eagles.jsp:

“En nuestro Informe Anual 2011 de los EAGLEs, identificamos 10 economías que cumplieron los requisitos necesarios para formar parte de los EAGLEs: China, India, Brasil, Indonesia, Corea, Rusia, México, Egipto, Taiwán y Turquía. La contribución  agregada esperada de los EAGLEs se situaba en torno al 50% del total del PIB incremental mundial para el periodo 2010-2020, mientras que los países del G7 tan solo aportarían el 14%. El Nido estaba formado por 12 miembros: Tailandia, Nigeria, Polonia, Colombia, Sudáfrica, Malasia, Vietnam, Pakistán, Bangladesh, Argentina, Perú y Filipinas, cuya contribución grupal se esperaba que fuese igual al 8% del PIB incremental Mundial para los 10 próximos años.

En febrero de 2012, BBVA Research publicó el Informe Anual 2012 de los EAGLEs. La composición del grupo de los EAGLEs fue revisada de acuerdo con las últimas previsiones, poniendo en evidencia las ventajas de un análisis dinámico: todos los países mantuvieron su estatus de EAGLEs, con la excepción de Egipto que cayó del grupo. Se espera que los 9 EAGLEs restantes contribuyan en un 58% al crecimiento económico  mundial entre 2011 y 2021, contrastando con el 16% de los países del G7. Tras la revisión de este año, 3 nuevos miembros se incorporan al Nido: Egipto, que ha caído desde la lista de los EAGLEs del año pasado, Chile y Ucrania.El conjunto de los 15 países del Nido contribuirá en un 10% al PIB incremental mundial en los próximos 10 años.

Sea como fuere una vez echamos un vistazo a lo que implica el término EAGLES, tras la lectura de los informes que se nos brinda el BBVA –nada más lejos de nuestra intención que hacerle propaganda a una entidad bancaria; pero es de rigor reconocer lo bueno  y los informes del BBVA son de alta calidad- se nos amplía más, si cabe, esa idea que ya se está consolidando desde un tiempo atrás a esta parte consistente en digerir y aceptar que más allá de los mercados tradicionales existen otras posibilidades de alto interés para nuestras empresas.

Si bien lo anterior es una evidencia quizá debamos admitir que existe, todavía, cierto cuidado al valorar la posibilidad de acudir a los mercados de las economías emergentes.

La referencia que nos da la pertenencia de un país al grupo de los denominados EAGLES  o a su Nido NEST deberíamos usarla para considerar dos cosas, a nuestro entender determinantes, a saber, son países que claramente están creciendo y por tanto constituyen verdaderos objetivos y por otro lado son países, en su gran mayoría, de los que se puede obtener información tanto macroeconómica como sectorial. Para muestra un botón con los informes del BBVA Research.

Una de las preguntas que podrían surgirnos es ¿Nos sentimos con fuerzas y capacitados para afrontar dichos mercados? Deberíamos contestar que si en el caso de que ya estemos abordando otros mercados.  Sabemos que cada mercado tiene sus particularidades y que en cada caso concreto habrá que hacer un esfuerzo suplementario pero no estamos ante un muro de piedra ni mucho menos.

Otra pregunta que podríamos hacernos sería ¿Es seguro acudir a dichos mercados?Hoy en día todo es cambiante pero tenemos muchos instrumentos a nuestro alcance tanto financieros, como legales para minorar mucho los riesgos. Si las cosas se hacen con criterio pueden y deben salir bien en la mayoría de los casos.

Y claro está que hay otra pregunta muy clásica ¿Si ya me va bien en lo que conozco porqué ir a otros sitios que me son desconocidos? Lo desconocido ya casi no existe en este mundo.  Depende, en enorme medida, de cada uno de nosotros, convertir lo desconocido en conocido; solamente hay que utilizar las herramientas que tenemos al alcance para ello.

¿Da miedo salir fuera y más aún a países que hace tres días ni siquiera eran considerados como un objetivo? Por supuesto, pero las cosas han cambiado drásticamente y si queremos sobrevivir debemos saber adaptarnos al entorno. Pero es que además hay un hecho objetivo bastante incontestable: el crecimiento de dichos países y su aportación al PIB MUNDIAL. No hay más que pinchar este enlace para darse cuenta de ello. Pasen y vean: http://www.bbvaresearch.com/KETD/fbin/mult/1202_Situacion_EAGLES-Informe_Anual_2012_tcm346-287658.pdf?ts=1532012

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Aguilas, Nidos y PIB mundial

A veces hay términos o mejor dicho acrónimos que ya de por sí nos llaman la atención. Si, además, hacen referencia a un tema que nos interesa dicha atención aumenta considerablemente.

El acrónimo EAGLES  (Emerging and Growth Leading Economies) acuñado a finales de 2010 por  BBVA Research, hace referencia a una serie de países que forman parte de lo que hoy denominamos las Economías emergentes. Dentro de dichos EAGLES, se encuentran los países BRIC otro término que hoy en día es de común utilización, tras su creación. Y ello por no hablar de los países que están en el Nido NEST.

 

Tal y como se detalla en http://www.bbvaresearch.com/KETD/ketd/esp/nav/eagles.jsp:

“En nuestro Informe Anual 2011 de los EAGLEs, identificamos 10 economías que cumplieron los requisitos necesarios para formar parte de los EAGLEs: China, India, Brasil, Indonesia, Corea, Rusia, México, Egipto, Taiwán y Turquía. La contribución  agregada esperada de los EAGLEs se situaba en torno al 50% del total del PIB incremental mundial para el periodo 2010-2020, mientras que los países del G7 tan solo aportarían el 14%. El Nido estaba formado por 12 miembros: Tailandia, Nigeria, Polonia, Colombia, Sudáfrica, Malasia, Vietnam, Pakistán, Bangladesh, Argentina, Perú y Filipinas, cuya contribución grupal se esperaba que fuese igual al 8% del PIB incremental Mundial para los 10 próximos años.

En febrero de 2012, BBVA Research publicó el Informe Anual 2012 de los EAGLEs. La composición del grupo de los EAGLEs fue revisada de acuerdo con las últimas previsiones, poniendo en evidencia las ventajas de un análisis dinámico: todos los países mantuvieron su estatus de EAGLEs, con la excepción de Egipto que cayó del grupo. Se espera que los 9 EAGLEs restantes contribuyan en un 58% al crecimiento económico  mundial entre 2011 y 2021, contrastando con el 16% de los países del G7. Tras la revisión de este año, 3 nuevos miembros se incorporan al Nido: Egipto, que ha caído desde la lista de los EAGLEs del año pasado, Chile y Ucrania. El conjunto de los 15 países del Nido contribuirá en un 10% al PIB incremental mundial en los próximos 10 años.

Sea como fuere una vez echamos un vistazo a lo que implica el término EAGLES, tras la lectura de los informes que se nos brinda el BBVA –nada más lejos de nuestra intención que hacerle propaganda a una entidad bancaria; pero es de rigor reconocer lo bueno  y los informes del BBVA son de alta calidad- se nos amplía más, si cabe, esa idea que ya se está consolidando desde un tiempo atrás a esta parte consistente en digerir y aceptar que más allá de los mercados tradicionales existen otras posibilidades de alto interés para nuestras empresas.

Si bien lo anterior es una evidencia quizá debamos admitir que existe, todavía, cierto cuidado al valorar la posibilidad de acudir a los mercados de las economías emergentes.

La referencia que nos da la pertenencia de un país al grupo de los denominados EAGLES  o a su Nido NEST deberíamos usarla para considerar dos cosas, a nuestro entender determinantes, a saber, son países que claramente están creciendo y por tanto constituyen verdaderos objetivos y por otro lado son países, en su gran mayoría, de los que se puede obtener información tanto macroeconómica como sectorial. Para muestra un botón con los informes del BBVA Research.

Una de las preguntas que podrían surgirnos es ¿Nos sentimos con fuerzas y capacitados para afrontar dichos mercados? Deberíamos contestar que si en el caso de que ya estemos abordando otros mercados.  Sabemos que cada mercado tiene sus particularidades y que en cada caso concreto habrá que hacer un esfuerzo suplementario pero no estamos ante un muro de piedra ni mucho menos.

Otra pregunta que podríamos hacernos sería ¿Es seguro acudir a dichos mercados? Hoy en día todo es cambiante pero tenemos muchos instrumentos a nuestro alcance tanto financieros, como legales para minorar mucho los riesgos. Si las cosas se hacen con criterio pueden y deben salir bien en la mayoría de los casos.

Y claro está que hay otra pregunta muy clásica ¿Si ya me va bien en lo que conozco porqué ir a otros sitios que me son desconocidos? Lo desconocido ya casi no existe en este mundo.  Depende, en enorme medida, de cada uno de nosotros, convertir lo desconocido en conocido; solamente hay que utilizar las herramientas que tenemos al alcance para ello.

¿Da miedo salir fuera y más aún a países que hace tres días ni siquiera eran considerados como un objetivo? Por supuesto, pero las cosas han cambiado drásticamente y si queremos sobrevivir debemos saber adaptarnos al entorno. Pero es que además hay un hecho objetivo bastante incontestable: el crecimiento de dichos países y su aportación al PIB MUNDIAL. No hay más que pinchar este enlace para darse cuenta de ello. Pasen y vean: http://www.bbvaresearch.com/KETD/fbin/mult/1202_Situacion_EAGLES-Informe_Anual_2012_tcm346-287658.pdf?ts=1532012

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¿Qué idioma manda en mi contrato?

CLAUSULAS UTILES PAR EVITAR PROBLEMAS

Es muy importante, en el curso de las relaciones comerciales internacionales que exista una comunicación fluida y  que se pueda delimitar cual será el idioma (o idiomas) que deberá regir como dominante o prevalente en el caso de firma de contratos  y como no de las comunicaciones que sean consecuencia de los mismos.

Hay una manera muy sencilla de “cerrar el círculo” que consiste en la inserción en el contrato de una cláusula idiomática, con el objeto de evitar eventuales problemas a la hora de interpretar dichos instrumentos ya sea por las partes o por un tercero al que se haya acudido en caso de conflicto (sea en la vía judicial, sea en la vía arbitral).

Para centrar la cuestión podemos tener en cuenta cuales son las situaciones más habituales, no por ello las únicas, en las que se mueven las partes ante una situación de este tipo.

Podemos verlo en la siguiente tabla:

Ejemplo 1.-Cada parte tiene su propio idioma y se utiliza un tercer idioma para redactar el contrato (ej. empresa española y empresa italiana que redactan el contrato en inglés) En este caso el idioma inglés es el que prevalecerá y así se hará constar en la cláusula.
Ejemplo 2.-Cada parte tiene su propio idioma y se utiliza el idioma de una de las partes para redactar el contrato (ej. empresa española y empresa francesa que redactan el contrato en francés) En este caso el idioma francés es el que prevalecerá y así se hará constar en la cláusula.
Ejemplo 3.-Cada parte tiene su propio idioma y se elaboran dos versiones del contrato en cada uno de ellos  (ej. empresa española y empresa noruega que redactan dos versiones del contrato una en noruego y la otra en español) Aquí es muy importante señalar, mediante cláusula, cual será el idioma que prevalecerá.
Ejemplo 4.-Cada parte tiene su propio idioma y se elaboran dos o más versiones del contrato utilizando, también un tercer idioma  (ej. empresa española y empresa portuguesa que redactan tres versiones del contrato una en portugués, la otra en español y otra en inglés) Aquí es muy importante señalar cual será el idioma que prevalecerá y así se hará constar en la cláusula.

Por tanto es muy importante, cuando las partes contratantes utilicen idiomas diferentes, que figure en el contrato una cláusula idiomática. Aún en el caso de que las partes adopten como único idioma del contrato uno en concreto es preciso y necesario que exista una cláusula en la que se diga que la versión de los documentos redactados en dicho idioma es la oficial.

Por otro lado es necesario apuntar que cuando existan dos versiones idiomáticas de un contrato (ya sea porque lo exige la ley, ya sea para que ambas partes tengan más seguridad con respecto a sus derechos y obligaciones) o incluso que existan dos o más versiones es de todo punto recomendable insertar una cláusula que nos diga qué idioma será el que deba prevalecer en caso de diferencias entre las partes.

No obstante todo lo anterior, se podría acordar que un idioma prevalezca sobre los demás a unos efectos, por ejemplo, cuando se habla de partes muy técnicas de un contrato y otro a otros efectos. Se pueden usar también y son muy convenientes las cláusulas lingüísticas que indican que idioma utilizar para las notificaciones (muy útiles para contratos de duración larga).

Si bien la elección del idioma es libre, excepto en algunos casos (por ejemplo normas nacionales que obligan a redactar el contrato en su idioma para poder así proteger intereses diversos) y que la misma dependerá de muchos factores, tales como el idioma empleado más a menudo en el sector de que se trate, etc., una cosa está clara y es la conveniencia de tener en cuenta los vínculos del idioma finalmente elegido con la ley aplicable al contrato y también con la  del órgano que puede llegar a solventar disputas entre las partes en un futuro.

Si sometemos el contrato al mismo idioma que la ley que le es de aplicación y este idioma coincide con el del órgano que debe resolver posibles disputas, ya sea éste arbitral o judicial, nos ahorraremos muchos problemas y costes.

Tenemos pues que la función fundamental  de determinar cual es el idioma prevalente de un contrato mediante la oportuna cláusula idiomática será la de no dejar lugar a dudas de que versión será la que se debe considerar, sin fisuras, en caso de eventuales disputas.

Es necesario, también, comentar el caso, tan usual, de contratos sujetos a convenios internacionales o a textos de lo que se denomina “Soft Law” tales como los Principios de Unidroit, por citar uno de los más conocidos e importantes. En dicho caso es muy importante no solamente someter el contrato a un idioma determinado, como hemos visto hasta ahora, sino también tener la cautela en el caso de que  el convenio o los textos “Soft Law”  tengan distintas versiones oficiales que es lo habitual (por ejemplo, en inglés, francés y español) de utilizar una cláusula mediante la cual se diga que versión será la que prevalecerá sobre las demás en caso de diferencias.

Si bien las soluciones convencionales o de “Soft Law” acostumbran a indicar el camino a seguir en caso de discrepancias (por ejemplo en los Principios de Unidroit se indica que en caso de discrepancias entre distintas versiones idiomáticas de un contrato preferentemente se considerará como válida y a seguir la interpretación  acorde con la versión en la que el contrato se redactó originalmente) no está de más y evitaremos muchos problemas si ya de entrada utilizamos las cláusulas lingüísticas.

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La cláusula paramount. Cuestión de predominio

Toda Cláusula de un Contrato siempre tiene su importancia. Pero ¿Qué ocurre cuando la propia Cláusula tiene un nombre que ya de por sí la hace preeminente? Nos referimos a la “Cláusula Paramount” (Paramount Clause) cuyo uso está tan extendido en los conocimientos de embarque marítimos (bill of lading) y en las pólizas de fletamento (charter-party) que incorporen términos y condiciones de un conocimiento de embarque.

Daremos unas breves nociones tanto de la aparición de estas Cláusulas en el contexto del Transporte Marítimo Internacional como de su utilización en el mismo para poder llegar, finalmente, a una explicación del porqué de las mismas.

«Para una clara comprensión debemos partir de las siguientes premisas:

Premisa primera: estamos en un ámbito en el que lo que se persigue es el equilibrio entre el interés de los cargadores y el de los transportistas.

Premisa segunda: A los efectos de lograr ese equilibrio se ha llegado, a lo largo de la Historia, a soluciones convencionales en virtud de las cuales lo que queda claramente definido, es un régimen de limitación de la deuda por responsabilidad del transportista, esto es, la responsabilidad nace ilimitada y lo que se hace es fijar el alcance de la deuda que surgirá de la misma.

Premisa tercera: con la Cláusula Paramount se pretende que se apliquen las mencionadas soluciones convencionales ya sea por mandato legal o por voluntad de las partes; además, dichas llamadas a la aplicación pueden ser a una sola norma o a varias, en función de las circunstancias del caso concreto»

El precedente inmediato de la Cláusula Paramount se ubica en los sucesos acaecidos a finales del siglo diecinueve en los que se promueve un movimiento en aras a reglamentar de un modo uniforme el Transporte de Línea Internacional. Se pretendía, básicamente, fijar un régimen, mínimo inderogable, de deuda por responsabilidad del Naviero.

Surgió como primer exponente del antedicho movimiento en los EEUU la “Act of Congress, 1893, (Harter Act) An Act relating to navigation of vessels, bills of lading, and to certain obligations, duties and rights in connection with the carriage of property” delimitando como su ámbito de aplicación “……cualquier buque transportando mercancías o propiedades desde o entre puertos de los de los Estados Unidos de América, y puertos extranjeros……..” (La traducción es nuestra).

No obstante el ámbito de aplicación de la Harter Act, debido a que la gran mayoría de pleitos sobre la materia tienen lugar en el país de descarga, era obvio, que cualquier litis planteada ante los tribunales británicos no contemplaría el ámbito de aplicación de la Harter Act, aplicando al fondo del proceso el Derecho inglés.

Como modo de defenderse ante dicha situación los cargadores americanos, haciendo uso de la propia Harter Act, venían facultados a obligar a las navieras estadounidenses a incluir en sus conocimientos la “Harter Act Clause” que venía a someter la relación, en cuanto a la responsabilidad del naviero, a la ya tantas veces nombrada Ley.

De todas maneras la intención de aplicación fuera del territorio de los EEUU de las disposiciones imperativas de la Harter Act y en especial en territorio inglés no tuvo una trascendencia relevante.

A pesar de lo anterior las Harter Act Clauses constituyeron un modelo a seguir por las legislaciones aparecidas posteriormente y un claro precedente de las Paramount Clauses.

Llega el momento de situarnos ante el Convenio de Bruselas, de 25 de agosto de 1924 denominado “Convenio Internacional para la unificación de ciertas reglas en materia de conocimiento de embarque” inspirado en las Reglas de La Haya (elaboradas por el Comité Marítimo Internacional en 1921) indistintamente llamado, tanto por su propio nombre como por la expresión Reglas de La Haya.

Una vez aprobado el Convenio de 1924 -el cual cabía incorporarlo al Derecho Interno bien directamente, bien vía promulgación de Ley-  e incluso antes del mismo muchas legislaciones nacionales requerían, expresamente, que todos los conocimientos de embarque emitidos, dentro del ámbito de aplicación de las mismas, tuviesen inserta una declaración según la cual estaban sujetos a ellasEstamos, por tanto, ante la aparición de la Cláusula Paramount por imperativo legal. Como simples ejemplos podemos citar los siguientes:

La Carriage of Goods by Sea Act de los Estados Unidos, de 1936, especificaba que “todo conocimiento de embarque…………………que sea causa de un contrato de transporte internacional de mercancías por mar desde puertos de los Estados Unidos, contendrá una declaración según la cual se regirá con sujeción a las disposiciones de esta Ley” (La traducción es nuestra). Si bien, el hecho de no insertar la cláusula no implicaba nulidad.

En La “Palestinian Carriage of Goods by Sea Ordinance de 1926, entre otras, se estipulaba expresamente, que “los preceptos aquí contenidos se aplicarán al contrato de transporte incluso en ausencia de una Cláusula Paramount”, aunque dicha cláusula era requerida por la propia Ordenanza.

Por tanto, al igual que ocurría en el caso visto de las Harter Act Clauses la intención de los Legisladores era la de procurar la aplicabilidad de su legislación nacional, cuando el caso concreto estuviera dentro del ámbito de aplicación de la misma, en aquellos supuestos en que tuvieran que conocer del asunto tribunales extranjeros. Se observa en ello la clara intención de proteger el interés cargador nacional frente la posible injerencia que supondría la aplicación de la ley de un foro diverso del propio.

Visto lo anterior ahora tenemos que detenernos a observar las Cláusulas Paramount que surgen por voluntad propia de las partes en aquellos casos  en que el transporte en cuestión escape del ámbito de aplicación de las soluciones convencionales existentes las cuales no pueden ser objeto de este post por razones de espacio (Las ya nombradas Reglas de la Haya, las Reglas de la Haya-Visby, las Reglas de Hamburgo y las recientes Reglas de Rotterdam) y/o de las legislaciones que incorporen las mismas.

Esta categoría de Cláusula Paramount es de mayor trascendencia que la antes vista (Cláusula por imperativo legal) pues es sumamente útil a los efectos de poder soslayar, siempre y cuando su redacción sea la adecuada (casi siempre en idioma inglés, en algunos casos en idioma francés, en muchas ocasiones de más de veinte líneas, carente de puntos y seguido, siendo todo gerundios, comas y conjunciones que unen unas frases con otras, creándose con todo ello un conjunto sumamente enrevesado -invitamos al lector a estudiar un modelo en cualquier página web de alguna naviera-) los múltiples problemas que se dan y, en especial, los derivados de la concurrencia de varias soluciones convencionales y de cuantiosas soluciones legales, que si bien deberían regirse por los principios de Derecho Uniforme Convencional, en ocasiones han aplicado muy diversos baremos para el cálculo de la deuda por responsabilidad.

Así, vemos como si en un principio el propósito fundamental de esta categoría de cláusula cuya denominación traducida al español podría ser “Suprema, Predominante”, era el de incorporar a los contratos las disposiciones de la Convención de Bruselas, e incluso de Leyes anteriores a la misma, a los efectos de compeler a los Tribunales de los Países que no eran el del Foro o partes contratantes para que aplicaran dichas disposiciones convencionales, con el paso del tiempo el Propósito inicial se amplió, considerablemente, ya que mediante dicha Cláusula Paramount se llama a la aplicación  tanto, de normas (o de una parte de su texto) cuyo ámbito de aplicación no cubre el caso concreto determinado por un transporte específico, como de soluciones convencionales vigentes en la materia en el caso análogo de que un transporte no entre dentro del ámbito de aplicación de norma alguna.

Podemos afirmar, por consiguiente, que la Cláusula Paramount pretende extender la aplicación del sistema de deuda por responsabilidad que con carácter imperativo se recoge en la normativa Uniforme Convencional.

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